jueves 26 de febrero de 2009

Crítica: La Nación "Carmen en una vibrante versión"

Carlos Duarte y María Luján Mirabelli

La puesta en escena remite al teatro musical francés de fines de 1800, pero le suma la proyección de imágenes


Indudable impacto causa esta versión de Carmen , abriendo la temporada lírica porteña en medio de la atonía musical reinante en Buenos Aires, donde las manifestaciones públicas de la música clásica resultan raras y esporádicas. Con renovado interés, al igual que en temporadas anteriores en las que tuvo señalado suceso, el régisseur Eduardo Casullo apela esta vez al prototipo de teatro musical francés de fines del ochocientos, que es Carmen reeditando en la forma, antes que en el modo, las vivas e intensas impresiones que Mérimée dejó de España con su novela y especialmente Bizet con ésta, su inolvidable obra maestra.

Perfecta en sus grandes líneas y, asimismo, en los detalles, la partitura refleja clara y escrupulosamente el espíritu francés del cual los intérpretes no deberían apartarse. Por supuesto, Casullo no pasó por alto el marcado realismo y el poder de seducción de lo primero -un realismo en tránsito hacia el naturalismo, en la época de Mérimée-, la visión a un tiempo del amor pasional y la muerte; el intenso fatalismo que anuda los destinos de don José y de Carmen, con la expresión sensual y cruel que de ella traduce la danza al levantarse el telón.

Un aspecto novedoso de esta versión es la incorporación de imágenes en video como trasfondo de la escena y de la partitura de Bizet, llena de fuego y colorido por demás elocuentes del desarrollo del drama. Las imágenes de Picasso elegidas, aun siendo acertadas, constituyen una imaginería complementaria, y para el espectador en no pocos momentos un mundo paralelo y virtual con escasos y problemáticos puntos de contacto con cuanto sucede en el escenario.

Como resultados positivos de esta versión figuran la participación de los coros, en especial el Nuevo Coro de Opera que dirige Ezequiel Fautario, y del coro de niños confiado a Rosana Bravo. Asimismo, la correcta dirección musical de la Orquesta de Fundamús ejercida por Roberto Luvini, con nervio y ajuste rítmico, con extrovertido brillo en el preludio y los temas subsiguientes, y la orquesta con bellos solos instrumentales durante la representación.

Si bien desparejo, el elenco de voces que animó Carmen tuvo no obstante desempeños sobresalientes como los del tenor Carlos Duarte, cuya brillante línea de canto comunicó en todo momento vitalidad a la acción, convicción y matices emocionales a su don José, cuya fuerza llegó a conmover por su belleza trágica final.


Mirabelli, en el papel protagónico, inyectó desafiante sensualidad en altas dosis a su personaje y su actuación, así como exhaustivo dramatismo a su voz. Un desempeño destacado tuvo la joven soprano María Rocío Giordano (Micaela), por la pareja emisión y afinación, y su rica expresividad. Luciano Garay (Escamillo), no obstante su corrección escénica, careció de brillo y resultó vocalmente muy desparejo. Asimismo, Di Nardo (Zúñiga) tuvo altibajos notorios de afinación y emisión. Otro tanto ocurrió con Castro Santillán (Morales). En cambio tanto Oriana Favaro (Frasquita), así como María Laura Weiss (Mercedes) exhibieron buenas voces y apreciable desenvoltura escénica. Fueron eficaces Maico Chia-l-hsiao (Remendado) y Hernán Arteaga (Dancairo), y resultó correcto el resto del elenco.

Héctor Coda
LA NACION

domingo 22 de febrero de 2009

María Luján Mirabelli en "Carmen"

María Luján Mirabelli y Carlos Duarte.
CRITICA: CLARIN

Con Carmen, la ópera de Bizet, la fundación Fundamús, inició su temporada 2009 en el Teatro Avenida.

Un conjunto de cuadros de Picasso provenientes de la colección Ludwig, proyectado sobre el telón de fondo, gobierna la escena. La selección fue hecha por Edgardo Beck. La proyección no se resigna a reemplazar los antiguos e inmóviles decorados sino que se dispone a abrir, recorrer y cerrar planos. En movimiento, los diversos trazos que Picasso ensayó a lo largo de su vida compiten en fuerza, colorido y dimensión tanto con el escasísimo mobiliario como con el vestuario que Mariela Daga concibió fielmente arraigado a las coordenadas del libreto. Aún más, la inclusión de cuadros con figuras humanas abre un nuevo y algo vago relato dentro de la escena del que no es sencillo sustraerse.

Sin embargo, el conjunto de músicos y actores consigue que los puntos culminantes de esta Carmen conserven su poder hipnótico. Aunque, como en otras tantas versiones de esta ópera, podría reprochársele en este caso al régisseur Eduardo Casullo el sometimiento de las refinadas líneas que escribió Bizet a una estereotipada visión de una Carmen prostibularia y con pocos matices, el temperamento de la mezzosoprano María Luján Mirabelli y sus aptitudes tanto vocales como actorales encuentran el tono de una voluptuosa gitana. Mirabelli está muy bien secundada por el tenor Carlos Duarte que encarna un viril Don José, más convincente en la tragedia final que en las escenas amorosas que la preceden.

Un párrafo especial merece la soprano María Rocío Giordano quien regaló los mejores momentos con su irreprochable Micaela. Es necesario decir, sin embargo, que al Escamillo que compuso el barítono Luciano Garay le faltó desarrollo y se lo escuchó algo descolorido.

El Coro de Opera, preparado por Ezequiel Fautario, el Coro de Niños, preparado por Rosana Bravo, y la orquesta, en manos de Roberto Luvini, tuvieron un correcto desempeño.

martes 17 de febrero de 2009

Prof. María Angélica Caruso incorpora voces para el Coral Metropolitano de Buenos Aires.

El Coral Metropolitano de Buenos Aires bajo la dirección de la prof. María Angélica Caruso, incorpora voces de todos los registros en lo posible con lectura musical y currículum coral. El próximo título a preparar es "La Viuda Alegre"(F.Léhar).

Llamar al: AL 4951 2261

LOS ENSAYOS SON LOS DIAS LUNES Y JUEVES DE 19 A 21 HS.CON ASISTENCIA DEL 90 POR CIENTO

sábado 14 de febrero de 2009

Reapertura del Teatro Colón: video La Nación

jueves 12 de febrero de 2009

García Caffi es el nuevo director del Teatro Colón




La renuncia de Horacio Sanguinetti obligó al jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, a buscar rápidamente un reemplazante para el delicado cargo de director del Teatro Colón. El puesto recayó, según supo Clarín, en Pedro Pablo García Caffi, un artista que ya supo navegar por la función pública.

En enero pasado, y a poco más de un año de haber asumido, Sanguinetti dio un portazo molesto por situaciones que no le gustaron, aunque nunca las aclaró en profundidad. Sólo dijo que fueron "un par de episodios". A lo largo de su gestión al frente del teatro, Sanguinetti sumó una larga lista de pasos en falso, que arrancaron con el levantamiento de la temporada de ópera de 2008.



Ahora le toca el turno a García Caffi, ex integrante del Cuarteto Zupay. Músico, compositor, director y productor teatral, no es ajeno a los vaivenes del cargo político. Entre 1992 y 1996 fue director general de la Filarmónica de Buenos Aires, donde llevó adelante una fuerte reestructuración.

Al año siguiente fue nombrado director ejecutivo de la orquesta de cámara más prestigiosa del país, la Camerata Bariloche. En Diciembre de 1999, García Caffi asume como director general y artístico del Teatro Argentino, cargo que ejerce hasta finales de enero de 2002.

Pero no termina ahí. En los años 1990, 1991, 2002 y 2003, fue asesor artístico cultural para las artes escénicas de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires. García Caffi debe hacerse cargo ahora de uno de los más destacados teatros del mundo, como es el Colón, con todas las implicancias políticas que implican.

En diálogo con Clarín.com, el ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, dijo que estaba "muy satisfecho" que alguien de la trayectoria de García Caffi asuma la dirección del teatro, ya "que compartimos esa obsesión por la excelencia".

Aclaró que, pese a la irritación que provoca en algunos gremios del sector, se pondrá en práctica la autarquía total del teatro, tal como estaba previsto, porque así es "como funcionan los grandes teatros del mundo". "La política no debe interferir en el funcionamiento del teatro, sino que designa a sus autoridades y da respaldo; después la programaciones, las decisión la va a tomar el nuevo director general", agregó.

En cuanto al presupuesto, señaló que este año "va a tener un doble presupuesto". "Estamos pensando que el Colón –aclaró- va a atener un presupuesto en obras solamente de 170 millones de pesos y, además, otro para el funcionamiento del orden de los 90 millones de pesos.

lunes 9 de febrero de 2009

Ópera "Carmen" Maria Luján Mirabelli y Carlos Duarte ...


MARIA LUJÁN MIRABELLI, ALICIA CECOTTI,

CARLOS DUARTE, JUAN CARLOS VASALLO,

LUCIANO GARAY

CLAUDIA MONTAGNA, MARIA DEL ROCIO GIORDANO

ANDREA MARAGNO, MARIA LAURA WEIS, CLARA PINTO,

ORIANA FAVARO, LUIS BARRIOS Y GRAN ELENCO

NUEVO CORO DE OPERA

DIRECCIÓN EZEQUIEL FAUTARIO

NUEVO CORO DE NIÑOS

DIRECCION ROSANA BRAVO

DISEÑO DE VESTUARIO: MARIELA DAGA

IMAGENES: EDGARDO BECK

PUESTA EN ESCENA: EDUARDO CASULLO

ORQUESTA FUNDAMUS

DIRECCIÓN MUSICAL: ROBERTO LUVINI

ENTRADAS EN VENTA EN EL TEATRO AVENIDA

sábado 7 de febrero de 2009

Convocatoria: Acto y Asamblea General de los trabajores del Colón


MARTES 10/2 12 HORAS

ACTO Y ASAMBLEA GENERAL DE LOS TRABAJADORES DEL COLON

JEFATURA DE GOBIERNO


(Av. de mayo al 500)



Ni un despido, Ni un traslado

Pase a planta de los contratados


Solución para el personal jubilable

Temporada 2009

Apertura de paritarias

Reapertura del teatro



Pasadas las setenta y dos horas de plazo puestas por el ministro de cultura Hernán Lombardi para pronunciarse sobre la situación del Teatro Colon, concretamente sobre la reapertura para el año 2010, una programación para la temporada 2009, situación del personal contratado, jubilable y paritarias, los trabajadores nos encontramos con tibias declaraciones en los medios, pero nada concreto.

Desde el Gobierno de la cuidad se atribuye a un “error administrativo” la falta de pago de los haberes del mes de enero a los jubilables. (Uno mas de los centenares de errores que ya lleva la administración Macri), se dice que los 50 contratos de locación de servicios (que cubren puestos de personal de planta) van a ser revisados uno por uno, demostrando de esta manera que el método es despedir o no renovar contrato y después fijarse a quien despidieron. Método que es aceptado por la burocracia sindical para calmar y así anular la lucha de los trabajadores, mientras se “revisa” caso por caso van saliendo del teatro uno por uno.

La defensa de todos los puestos de trabajo no solo es la de garantizar la continuidad del trabajo y el salario sino también la defensa del modelo histórico de producción propia y plantas estables de un teatro de la comunidad y para la comunidad.

Que el gobierno “garantice” la continuidad laboral del trabajador del Colon ¡¡fuera del teatro!! significa que el objetivo principal es vaciar al teatro de sus recursos humanos, destruir su producción y sus plantas. A esta política de administración estatal la hemos visto hacer estragos en los 90 con el vaciamiento, destrucción y posterior privatización de empresas como YPF, aerolíneas, ferrocarriles, etc.

Ante este panorama la asamblea de trabajadores del Colon ha decidido realizar un acto y asamblea el martes 10/2 a las 12 horas en la puerta de la jefatura de gobierno (Av. De mayo al 500).

Hacemos extensiva esta convocatoria a todas las organizaciones de la sociedad civil vinculadas a la cultura, a los vecinos de la ciudad y en general a todos los interesados en un teatro de producción propia y plantas estables con el único fin del rédito social.



Difundir, gracias.

lunes 2 de febrero de 2009

"Hay que hacer una gran limpieza y empezar de cero" Entrevista a Julio Bocca

FOTO: MARIANA AURAUJO

"¿Qué hacer con el Teatro Colón? ¿No hay una pregunta más fácil?", suelta Julio Bocca en un suspiro que llega a oírse del otro lado de la línea telefónica. Sin embargo el bailarín que se bajó de los escenarios y encontró su lugar en el mundo en Montevideo tiene muchas respuestas para esa inquietud que desvela a más de un argentino. Y también tiene una aclaración que hacer: "He opinado, me he quejado y me he peleado, pero al Teatro Colón yo lo quiero".

En realidad, Bocca quería hacer esta nota con LA NACION con el casco puesto y los ojos bien abiertos, recorriendo ese edificio que llama "mi casa", el que desea "que vuelva a ser artísticamente como años atrás, pero con las posibilidades técnicas de esta época". Pero el gobierno porteño creyó que este momento de la obra no era oportuno para recibir nuevas visitas, y por eso durante la entrevista el artista expresó frases como "espero que se esté haciendo la reestructuración", y se permitió poner en duda las versiones que hablan de un modelo de teatro shopping con bares en los camarines y ese tipo de noticias que, del otro lado del río, le llegaron "como cachetadas".

Bocca dice que piensa muchas cosas sobre el Colón. "Me fascinaría verlo abierto toda la semana; que el ballet tenga 150 funciones al año, otras tantas la ópera, que la Orquesta Filarmónica sea para el Ballet, tal como fue creada. Que cada cuerpo tenga su lugar, y también los talleres, porque era un teatro donde se hacían los zapatos, las pelucas, los trajes, las escenografías, todo. Estoy agradecido de que no se haya abierto en el momento en que se pensaba, porque precisa una reforma grande; como estaba ya no daba más.

-Ya habías manifestado tu acuerdo con el cierre del Colón hasta terminar la obra, pero para 2010, cuando se supone que reabrirá, sólo estaría lista la sala.

-No sé por qué no llegan, con todo el dinero que se puso. En otro tamaño, y sé que es diferente, en tres meses en el Maipo se hicieron los camarines nuevos, el escenario, la parte eléctrica, el ascensor, las butacas... Si se quiere, se puede. Pero si hay que pedir permiso para tocar un clavito, y ese permiso tarda dos meses? Las cosas tienen que tener otro ritmo. Y si se llega a 2010, que espero que sí, que se siga trabajando después en el resto de la obra, que no empiecen a olvidarse.

Durante la charla, reflexionando sobre la premisa Qué hacer con el Teatro Colón , Julio Bocca enumera decenas de metas lógicas, que también son buenos deseos. "Que el teatro vuelva a ser de todos, que tenga variedad de espectáculos; que el ballet recupere la jubilación a los 40 años, o a los 45, pero más de ahí un bailarín no puede seguir; que haya un reglamento serio, con audiciones cada dos años; que la escuela sea el semillero. Que se haga esta reestructuración y que no se pongan trabas, porque si no no están luchando por lo que realmente le pasa a la gente."

-El año pasado te entrevisté el día que estrenabas oficina de director artístico en el Maipo y, entonces, me decías que cuando el Colón estuviera abierto te interesaría ser el director del Ballet Estable. ¿Seguís creyendo lo mismo?

-La verdad que sí. Y también ahora, cuando haya otro director, me gustaría poder aportar. Yo sigo teniendo muy buenos contactos con grandes coreógrafos para hacer producciones. Estoy dispuesto a ayudar, pero cuando realmente las cosas estén en marcha, porque no puedo dar la cara y mi nombre para hacer una obra que después se llega y no está terminado el decorado. Creo que hay que empezar de cero en el Teatro Colón, hacer una gran limpieza, mantener los talentos y a los que quieren trabajar por el amor al teatro. No puede ser que por una bombita o porque no hay agua caliente no se ensaye. Todas esas estupideces no van con el arte. Tampoco hay que dejarse pasar por encima. El gremio me parece bien, porque hay que luchar por lo de uno, pero hay que tener una mente abierta y luchar primero por el arte. Se necesita ese cambio desde cero y en ese cambio estoy dispuesto a ayudar, para hacer algo serio si es que queremos volver a estar reconocidos y respetados mundialmente. Si luchamos por algo interno, seguiremos así, como está un poco el país.

-Cuando viste al Ballet por última vez, ¿qué te pareció?

-Cuando me despedí en el Luna Park dije que el ballet necesita disciplina, pero no podés exigirla si hacés tres funciones y parás dos meses. Sentí que la compañía bailaba lento, antiguo, que en los años 80 o 90 era más ágil, tenía más frescura que ahora. Tampoco se puede cambiar de director a cada rato, no es serio y no da la posibilidad que haya un progreso. Esto no es televisión, que tenés que tener un rating y sino te sacan.

-¿Cuál debería ser el perfil del nuevo director?

-Una persona que le dé la misma importancia a la ópera, al ballet y a la orquesta. Alguien que haga que el teatro sea redituable, que las funciones generen recaudación, que además del dinero de los impuestos que pagamos todos haya un porcentaje de las empresas. Debería ser un gran administrador que sepa controlar los gastos, con la imaginación para tener un gran repertorio, utilizar más a nuestros artistas y traer invitados, que es una forma de mantenerse en el mundo. Hace falta a lguien que diga "Es así o gracias", alguien que tenga el valor suficiente para no quedarse solamente con el poder y el título de ser el director del Colón.

-¿Te animás a arriesgar un candidato?

-Podría ser Michael Kaiser: fue director ejecutivo del ABT y a la Royal Opera House de Londres la hizo volver económicamente a su lugar y después se fue. El hace eso. Ahora es el presidente del Kennedy Center of the Performing Arts. Lo conozco muy bien; es una persona maravillosa para el Teatro Colón y para él sería un desafío interesante.

Constanza Bertolini

domingo 1 de febrero de 2009

La Nación: "Compás de espera para el Colón"

Mientras se suman nombres que podrían suceder a Sanguinetti, el primer coliseo presentará la temporada



La crisis del Teatro Colón entró en estos últimos días en un tiempo de espera. El jefe de gobierno, Mauricio Macri, está en la glamorosa ciudad de Davos, Suiza, en donde anteayer -en un nuevo encuentro con la alcaldesa de Milán- ratificó la visita para el año próximo de La Scala con la dirección de Daniel Barenboim; mientras tanto, el ministro de Cultura, Hernán Lombardi, está en España en medio de una serie de actividades.



Sin dudas, la del Colón es una obra de alto impacto, basta mirar las fotografías Foto:Rodrigo Néspolo

Hoy llega a Buenos Aires el jefe de gobierno. Mañana retornará Lombardi y se prevé la vuelta de Horacio Sanguinetti de sus vacaciones, que dejó la dirección del Colón sin dar explicaciones. A lo sumo, según declaró recientemente a la revista Gente , sostuvo que no dirá los motivos de su renuncia hasta hablar con Macri ("si es que él tiene interés en hablar conmigo", acotó).

Como consecuencia de su partida, uno de los que carga sobre sus espaldas con el conflicto del Colón es Lombardi. Justamente, el mismo funcionario que llegó a su cargo ministerial con Sanguinetti ya sentado en el sillón del primer coliseo porque Macri lo había designado. El mismo ex funcionario de la Alianza que durante todo el año pasado intentó no hablar sobre los múltiples conflictos del Colón porque, primero, se estaba trabajando en la ley de autarquía y, una vez aprobada la norma, porque decía (y reitera) no querer ingerir en los asuntos internos del primer coliseo. Sin embargo, ahora, salvo algunas declaraciones de Mauricio Macri afirmando que el Colón se abrirá en el Bicentenario, le toca atender los reclamos de los gremios, hablar con la prensa, reunirse con legisladores y contener las presiones. Toda una jugada para el ministro macrista con mayor exposición mediática que se ha transformado en uno de los preferidos del jefe de gobierno. Es que, como ha sucedido con anteriores administraciones, las acciones culturales resultan ser muy redituables en términos electorales. De hecho, el Ejecutivo aumentó en un 82 por ciento el presupuesto de la Dirección General de Festivales y Eventos Centrales, un área que siempre tiene muy buena llegada en los medios. En este contexto expansivo, el Colón se ha transformado para el gobierno en un dolor de cabeza permanente.

Con la partida de Sanguinetti comenzó la rueda de rumores sobre su posible reemplazante. Con insistencia ya suenan tres nombres que pasaron por la administración pública. Consultados por LA NACION, ninguno de ellos fue llamado por alguien del gobierno en coincidencia con las versiones oficiales que dicen querer tomarse el tiempo necesario (ver recuadro).

Perfiles
En la semana que comienza, mañana, a las 12, Hernán Lombardi atenderá nuevamente a los trabajadores que vienen reclamando, entre otras cosas, seguridad en la continuidad laboral. El jueves, recibirá a la comisión de Cultura de la Legislatura, que encabeza la kirchnerista Inés Urdapilleta, quien pretende interiorizarse sobre los pasos por seguir. También el gobierno comenzaría la ronda de reuniones con posibles reemplazantes de Sanguinetti para definir el perfil de la búsqueda. Simultáneamente, según afirmó a este cronista la contadora Mónica Freda -una de los miembros del Ente Autártico Teatro Colón-, se daría a conocer parte de la programación de la sala. En una primera instancia, primero se informaría la temporada del Centro de Experimentación (CETC) y de la Filarmónica y, luego, lo específico al ballet y a la ópera. Por lo pronto, de la programación lírica anunciada en su momento por Sanguinetti todavía no se ha firmado ningún contrato.

Desde otra perspectiva, las obras de infraestructura en la sala continúan aunque con algunas diferencias en relación a las previsiones oficiales anunciadas a mediados del año pasado. Sobre esos trabajos, el duro informe presentado por la Comisión de Seguimiento de la legislatura, que preside la diputada Teresa Anchorena (Coalición Cívica), sumó otra voz crítica a los trabajos que se están llevando a cabo en el Teatro. Lo llamativo en todo esto es que dicha comisión está integrada también por cuatro legisladores del Pro (Varela, González, Tamargo y Di Stéfano).